martes, 31 de julio de 2007

PERFIL PSICOLÓGICO DE UN SECUESTRADOR

Para lograr comprender el perfil psicológico de un secuestrador se tiene que hacer meditación provisional de las razones que tienen éstos plagiaros para justificar y explicar su conducta. Los secuestradores acreditan muchas hipótesis pero la causa principal que alegan son sus paupérrimas condiciones de vida los que obligan a cometer delito alguno. Los rasgos más saltantes del secuestrador son variados y la edad es una de ellas, los delincuentes están entre los 22 a 30 años y pocos superan los 30; participan ambos sexos, pero en menor proporción el femenino, solo en algunos temas, como el cuidado de la victima, brindando alimentación y en pocos casos seguimientos; la talla promedio de un secuestrador oscila entre 165 cm. a 170 cm. aproximadamente; poseen un grado de instrucción nada despreciable, generalmente son de secundaria completa, aunque algunas bandas se conforman con estudiantes de educación técnica y primeros años de universidad.
Personas de gran habilidad, demostrada en el manejo de ambiente con la finalidad de lograr sus objetivos, así como en su gran capacidad organizativa para conformar una banda, llegando a determinar una jefatura y la dependencia hacia el jefe departe de los demás integrantes del grupo, su capacidad de planificar un hecho delictuoso, conformando grupos de trabajo y sus responsabilidades (lugarteniente, personal de seguimiento, participantes en el secuestro y los cuidadores).
Los hampones en general también poseen ciertos rasgos de personalidad comunes como un estado de ánimo aparentemente apacible, sociable, extrovertido, rasgos histriónicos (teatralizan frente al secuestrado) tienden a los excesos llegando con facilidad al vicio, como el alcohol, la drogadicción y la promiscuidad sexual, en muchos de ellos se muestran tendencias homosexuales manifiestas, también se trata de personas que por lo general mantienen una dependencia emocional acentuada con respecto a la figura femenina (que puede ser la madre o la conviviente) responden a estímulos afectivos muy débiles que para el común de personas pasan desapercibidos.
Los lazos afectivos que establecen generalmente son informales, no llegan al compromiso, mantienen actitudes irresponsables con sus familiares, dada su dependencia y a su procedencia de hogares desintegrados (en su mayoría no llegan al matrimonio); muchos de ellos no poseen un trabajo, se puede decir que tiene rasgos psicopáticos ya que cumplen sus amenazas, por ejemplo si las negociaciones se prolongan, no se realizan y/o se entera la policía, lo que da origen a su frustración.